jueves, 4 de agosto de 2011

Robots en el mundo 2: Sumgayit


No sólo Asia y Tarragona tienen a bien erigir estatuas robótico-delirantes. Existe una ciudad llamada Sumgayit (o Sumgait, o Sumqayit), en Azerbaiyán, que tiene una muy interesante.

Para empezar, el país no es muy conocido; era parte de la antigua URSS, y es una república que está al este de Turquía, rodeada por Irán, Armenia, Georgia y Rusia. Esto lo pongo porque ni yo mismo, gran experto en todo tipo de materias, era capaz de colocar con total exactitud el país en cuestión en el mapa, hasta que me vi forzado a enterarme tras un reciente “éxito” eurovisivo del estadito de marras. Ahora que lo pongo por escrito no se me olvidará (conmigo la tradición oral de cualquier cultura se habría ido al cuerno rápidamente, sólo tengo memoria visual… creo que me dijeron una vez).



Antes de perestroikas, glasnosts  y demás, la ciudad fue una de las joyas de la industria soviética. El pequeño problema era que eso suponía ser una especie de Bilbao pre-Guggenheim pero a lo bestia. Muy a lo bestia, con fábricas capaces de producir toneladas y toneladas de productos tan simpáticos como el DDT o el lindano (plaguicida totalmente prohibido hoy día), liberando al aire y fijando en el suelo metales pesados (heavy metal) y otras delikatessen industriales.

La cosa se puso un poco mejor (polutivamente hablando) al caer el sistemilla politiquillo, que diría Flanders. Muchas fábricas cerraron porque no eran rentables y estaban obsoletas en todos los sentidos.

Pero la ciudad vivió un segundo resurgir económico gracias al petróleo. Renacieron de sus cenizas, o más bien con sus cenizas, porque de la mano del  pequeño boom económico la contaminación ha vuelto a alcanzar límites exagerados. Sumgayit ha aparecido como flamante ganadora en el ranking de “ciudad más contaminada del mundo”, superando en 2010 a los campeones, los chinos y goza (como diría Herodes) de una elevadísima tasa de mortalidad infantil.

Pues bien, en medio del paisaje post-industrial., se puede contemplar esta peculiar imagen frente a una vieja fábrica abandonada.

 
No está claro si este masivo robot fue construido para celebrar el prometedor futuro de la ciudad gracias a la industria en un pasado comunista o más tarde, como recuerdo de los restos de éste, o incluso para intentar representar el supuesto feliz porvenir con el resurgir petrolífero que proclama el gobierno de esta república.


Lo que sí está claro es que es una figura llamativa, en medio del páramo post-industrial.




2 comentarios:

  1. Me estoy preparando un tour con tus localizaciones robóticas: empezaré en el mazinger catalán y acabaré en la bonita ciudad postnuclear de Azerbayán. Ahora ponme algunos puntos turísticos intermedios y listo: La primera ruta zombie de la historia! (Te invito a recorrerla conmigo, pero que sepas que vas a perder ;)

    ResponderEliminar